Hace cinco años el mundo y México se detuvieron. Una epidemia que en el inicio no
sabíamos qué era, ni sus consecuencias, se convirtió en una pandemia: el Covid-19.
Esta enfermedad muy contagiosa, en México nos tomó por sorpresa en materia de salud,
ya que a finales del año 2019 una decisión controversial del entonces presidente en turno
López Obrador, determinó la eliminación del Seguro Popular que otorgaba servicios de
salud orientados a proteger a la población sin seguridad social “basado en un sistema
descentralizado de provisión de servicios a escala estatal”, sustituyéndolo por el Instituto
de Salud para el Bienestar (Insabi) cuyo objetivo era proveer y garantizar servicios de
atención a la salud y otorgar medicamentos gratuitos, sus efectos negativos llevaron a
extinguirlo muy poco tiempo después y a pasar sus funciones al Imss-Bienestar, justo
cuando era fundamental contar con un sistema de salud que permitiera enfrentar la crisis
sanitaria.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) en el Informe sobre Exceso de Mortalidad que
presentaron expertos de esa Organización, ha mencionado que el Covid-19 causó la
muerte de casi 15 millones de personas en todo el mundo. Para México esta Organización
menciona que en 2020 y 2021 hubo un exceso de mortalidad ligada al Covid de 626 mil
personas “que fallecieron directamente por la enfermedad, por otros problemas médicos
relacionados o por interrupciones en su atención médica.”
Sin embargo, estos números chocan con lo reportado en México que en datos oficiales se
mencionaba el deceso de 206 mil 146 personas, otros decían que murieron un total de
324 mil, o 327 mil 261 (Secretaría de Salud) o 424 mil 509 personas (INEGI).
Por ello expertos y expertas en la materia han señalado que la crisis por la pandemia en
México se vivió con opacidad, falta de información de carácter oficial y pública y datos
“oficiales” dispares en el número de defunciones contabilizadas.
Cómo olvidar las ocurrencias que escuchamos del expresidente López Obrador que
aconsejaba el uso de amuletos y estampitas que según él “funcionaban como escudo
protector” ante la pandemia; o la declaración del ex –-gobernador poblano Miguel
Barbosa (QEPD) que decía que solo se contagiaba la gente acomodada pero que el
coronavirus no afectaba a los pobres.
“Sólo los ricos tienen riesgo, los pobres no” -decía- y
aconsejaba comer mole de guajolote para hacer frente al coronavirus.
Declaraciones que tuvieron reacciones muy negativas que exigían que las autoridades
tomaran con seriedad el asunto.
El primer caso confirmado en el estado de Puebla fue un 10 de marzo de 2020. La
entidad llegó a ocupar el quinto lugar a nivel nacional con más muertes por covid
acumuladas durante el 2023, se documentaron 15 mil 753 muertes (Dirección General de
Epidemiología, Secretaría de Salud).
El reconocimiento a la labor al personal de salud de todas las instituciones que
enfrentaron al Covid-19 desde la primera línea, será permanente, ya que sin insumos, sin
material de protección y sin condiciones de trabajo; con un sistema de salud destruido,
incluso con una tasa de contagio del covid-19 entre el personal médico de seis veces
mayor a la que se registró en China -país de origen de la pandemia- según documentó la
Organización “Mexicanos contra la Corrupción” enfrentaron la pandemia arriesgando sus
vidas. Muchos la perdieron, pero también muchas vidas pudieron salvarse por ellos y ellas
durante los veinte meses de la pandemia.
Pero los impactos de la pandemia ¿han podido superarse en México? Porque los
estudiosos señalaron que la pandemia tendría impactos en todos los ámbitos.
La materia educativa se vería estancada, a pesar de los esfuerzos de las escuelas y
docentes al sumar abandono escolar, brechas de aprendizaje y bajos resultados
educativos que generarían desigualdades educativas en el país ¿Se habrá recuperado los
aprendizajes?
A cinco años, ¿hemos podido avanzar en los Impactos laborales, en la salud en general, en
la salud mental, en el bienestar emocional, en las violencias al interior de las familias, por
poner solo algunos ejemplos? ¿hemos podido recuperar la pérdida de oportunidades que
tendrán a lo largo de la vida la niñez y la adolescencia mexicana?
¿Cómo estarán las personas que vivieron alguna pérdida?
Hace cinco años…una terrible experiencia vivida.
rgolmedo51@gmail.com
@rgolmedo
Palabra de Mujer Atlixco
rociogarciaolmedo.com
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