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EL ESCÁNDALO DE LA CANCELACIÓN DE VISA DE ALEJANDRO ARMENTA




Nueva York, Armenta y las preguntas incómodas

Algo no termina de cuadrar en el episodio que durante las últimas horas puso nuevamente a Alejandro Armenta en el centro de la conversación política.

La versión lanzada por Simón Levy sobre una presunta cancelación de la visa estadounidense del gobernador de Puebla pudo haberse quedado en una simple declaración más de redes sociales. No ocurrió así. El tema comenzó a crecer, saltó de las plataformas digitales a los espacios políticos y terminó alcanzando repercusión fuera de Puebla.

Y cuando una versión de este tamaño crece sin que exista una explicación contundente, el problema ya no es únicamente quién la difundió, sino por qué está resultando tan difícil sepultarla.

Desde el gobierno estatal hubo reacción, sí, pero la respuesta dejó una sensación extraña. En lugar de cerrar la puerta a la especulación, el comunicado oficial abrió nuevos espacios para la interpretación.

En política eso puede ser peligroso.

Porque cuando se pretende desactivar una crisis, cada palabra cuenta. Una explicación ambigua puede terminar siendo más dañina que el silencio inicial.

Y justo ahí aparece Nueva York.

Los migrantes poblanos tenían contemplada la presencia del gobernador. Sin embargo, quien terminó acudiendo en su representación fue el secretario de Gobernación, Samuel Aguilar Pala.

¿Casualidad?

Puede ser.

¿Cambio de agenda?

También.

Pero en medio de la polémica por la supuesta visa cancelada, la ausencia de Armenta adquiere inevitablemente otra lectura.

No significa que una cosa confirme la otra. Eso sería aventurado. Pero tampoco puede ignorarse que el cambio de representante ocurrió justamente cuando la versión sobre la situación del gobernador frente a Estados Unidos ya estaba circulando con fuerza.

Y aquí es donde la comunicación política vuelve a jugar un papel fundamental.

Porque si todo está en orden, ¿por qué no salir de inmediato a despejar cualquier duda?

¿Por qué permitir que una versión de semejante calibre siga creciendo?

¿Por qué dejar que sean las redes sociales y los trascendidos quienes dicten la conversación?

El problema para el gobierno de Puebla es que el asunto ya no gira únicamente alrededor de Simón Levy. Ahora también gira alrededor de las preguntas que surgieron después.

Y hay otra cuestión de fondo.

Una eventual restricción para ingresar a Estados Unidos no sería un asunto menor para un gobernador que mantiene una relación política e institucional con comunidades poblanas asentadas en ese país. Mucho menos cuando Nueva York es uno de los principales puntos de encuentro con la comunidad migrante.

Por eso la ausencia del gobernador llama la atención.

No porque demuestre algo, sino porque llega en el peor momento posible.

Puebla ya ha visto en el pasado cómo los viajes de sus gobernadores al extranjero terminan convertidos en parte de la conversación política. El recuerdo de Mario Marín y sus frecuentes viajes a Nueva York, acompañado de su comitiva, sigue formando parte del anecdotario político poblano.

Ahora el escenario es distinto, pero la pregunta resulta inevitable:

¿Qué está pasando con Alejandro Armenta y Estados Unidos?

Mientras no exista una confirmación oficial de la supuesta cancelación de la visa, todo permanece en el terreno de la versión.

Pero si en las próximas horas apareciera una confirmación, el gobierno estatal tendría que responder algo más que si la visa está vigente o no.

Tendría que explicar por qué la representación en Nueva York cambió, por qué el gobernador no acudió personalmente y, sobre todo, por qué la respuesta oficial no consiguió despejar las dudas.

Porque en política hay momentos en los que explicar demasiado puede complicar las cosas.

Pero cuando se explica demasiado poco, el vacío lo llenan los rumores.

Y el vacío político, como bien saben en Casa Puebla, nunca permanece vacío durante mucho tiempo.

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