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Armenta y Pepe Chedraui: tregua política con la mira puesta en 2027



ANGELÓPOLIS.

 En política, las diferencias suelen pasar a segundo plano cuando los intereses electorales comienzan a apretar. Y en Puebla, donde Morena ya mueve sus piezas rumbo a 2027, la reconciliación entre el gobernador Alejandro Armenta Mier y el alcalde capitalino José Chedraui Budib parece responder más a una necesidad estratégica que a una amistad recuperada

. La reunión privada que ambos sostuvieron este jueves en la noche deja una señal política que no pasa inadvertida: pese a los desencuentros y las diferencias que han marcado su relación, el mandatario estatal y el presidente municipal tienen razones suficientes para sentarse a negociar.


 La capital poblana representa una pieza demasiado importante para el proyecto electoral de Morena como para permitir que las disputas internas terminen debilitando al partido. Por ahora, la fotografía de la cordialidad puede servir para enviar un mensaje de unidad. Sin embargo, una cosa es bajar el tono de las diferencias y otra muy distinta resolverlas de fondo.

 En el fondo, ambos políticos tienen intereses propios y aspiraciones que deberán acomodarse en un escenario donde las candidaturas serán motivo de nuevas tensiones. ### Las candidaturas, el verdadero fondo de la negociación En los corrillos políticos comienza a hablarse de posibles acuerdos para distribuir posiciones en las diputaciones federales y locales, así como de los movimientos que podrían favorecer a determinados perfiles cercanos a los grupos de poder en Puebla capital

. Entre los nombres que aparecen en las versiones políticas está el de Gabriela “La Bonita” Sánchez Saavedra, cuya eventual participación en la contienda electoral de 2027 alimenta las especulaciones sobre la construcción de candidaturas con respaldo de las estructuras partidistas. No obstante, hasta el momento, cualquier versión sobre un distrito asignado o una candidatura asegurada debe tomarse como un escenario por confirmar, no como una decisión oficial

. Mientras tanto, Pepe Chedraui tiene un objetivo político evidente: mantener vigentes sus posibilidades de buscar la reelección en la alcaldía de Puebla, siempre sujeto a las reglas electorales y a las decisiones que adopte Morena. Para ello necesita conservar interlocución con el gobierno estatal, fortalecer su presencia política y evitar que las diferencias con otros actores del partido se conviertan en un obstáculo para sus aspiraciones. 

 Armenta, por su parte, también requiere mantener cohesionado al movimiento en la capital. Una disputa abierta con el alcalde podría complicar la operación política y generar divisiones justo cuando comienzan a perfilarse los grupos que buscarán posiciones en el próximo proceso electoral. 


 Desde Palacio Nacional, la línea de unidad En este contexto, las versiones sobre una instrucción proveniente de la Ciudad de México para reducir las fricciones entre los liderazgos morenistas cobran relevancia. La presidenta Claudia Sheinbaum ha colocado la unidad y la coordinación política como asuntos centrales para los gobiernos emanados de su movimiento, aunque no existe aquí confirmación pública de que haya ordenado directamente la reconciliación entre Armenta y Chedraui. Lo que sí resulta políticamente comprensible es que Morena busque evitar enfrentamientos anticipados que desgasten a sus propios cuadros. La disputa por las candidaturas apenas comienza y cualquier fractura en Puebla capital podría beneficiar a sus adversarios.


 En ese mismo tablero aparece el proyecto de rescate del Paseo de San Francisco, una intervención de gran dimensión económica y urbanística que ha generado cuestionamientos por su costo, sus alcances y la participación de capital privado.

 La cifra de 4 mil millones de pesos mencionada en las versiones sobre el proyecto exige claridad respecto a su integración financiera, los compromisos de inversión y los beneficios que recibiría la ciudad.

 La eventual participación del empresario Carlos Slim también vuelve indispensable que las autoridades transparenten las condiciones del proyecto. En una obra de esa magnitud, la discusión no debería reducirse a respaldos políticos ni a descalificaciones, sino centrarse en los contratos, el origen de los recursos y las obligaciones de cada participante. ### El bacheo también se convierte en discurso político

 Durante el encuentro, Armenta destacó las inversiones destinadas al mantenimiento y rehabilitación de calles de la capital poblana. Se trata de una necesidad cotidiana para miles de habitantes, pero también de una oportunidad para que los gobiernos estatal y municipal exhiban resultados. 

 Conviene recordar, sin embargo, que los recursos públicos no pertenecen a los funcionarios. Provienen de los impuestos de la ciudadanía y deben ejercerse con eficiencia, transparencia y resultados verificables. Presumir obras forma parte de la comunicación gubernamental; demostrar cuánto se invirtió, qué calles fueron atendidas y cuál es la calidad de los trabajos constituye la verdadera rendición de cuentas.

 Por ahora, Armenta y Chedraui parecen haber optado por una tregua que beneficia a ambos

. El gobernador reduce el riesgo de una confrontación en la capital y el alcalde mantiene abierta la interlocución con el poder estatal en un momento clave para su futuro político. Pero la paz entre aliados suele tener fecha de revisión cuando comienzan a repartirse las candidaturas. 

*La pregunta no es si Armenta y Chedraui pueden sentarse a negociar, sino cuánto están dispuestos a ceder cuando los intereses de sus respectivos grupos choquen de frente.** Porque en Morena, como en cualquier fuerza política, la unidad se proclama en público, pero las verdaderas diferencias suelen aparecer cuando llega la hora de decidir quién va en la boleta de 2027. Reforzar el arranque con datos concretos

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