por Karla Pulido.
Cuando se inauguró la Refinería Olmeca en Dos Bocas, el mensaje fue claro: México avanzaría hacia la autosuficiencia energética y reduciría su dependencia de combustibles importados.
Era una de las obras insignia del sexenio y símbolo de la llamada soberanía energética. Sin embargo, hoy la conversación ya no gira en torno a la inauguración, sino a los resultados.
De acuerdo con cifras publicadas este lunes, la refinería estaría operando alrededor del 42 por ciento de su capacidad instalada, muy por debajo de los 340 mil barriles diarios para los que fue diseñada. Especialistas atribuyen este desempeño a problemas de planeación, ingeniería y construcción, así como a fallas técnicas que han obligado a realizar ajustes y paros parciales.
La pregunta de fondo es inevitable: ¿qué debe evaluarse primero en una obra pública de esta magnitud? ¿La intención política que le dio origen o su desempeño operativo? Porque construir una obra multimillonaria siempre genera expectativa, pero mantenerla funcionando de manera eficiente es lo que realmente determina si la inversión cumplió su objetivo.
El contraste resulta todavía más interesante cuando se observa Deer Park, la refinería ubicada en Texas y adquirida por Pemex en 2022.
De acuerdo con los datos disponibles, mantiene una operación cercana al 77 por ciento de su capacidad, prácticamente el doble de la registrada por Dos Bocas.
Esto tampoco significa que un proyecto sea un fracaso definitivo o que el otro sea perfecto. Las refinerías requieren procesos complejos de estabilización y optimización
. Pero cuando existe una diferencia tan amplia en los niveles de producción, las preguntas sobre planeación y ejecución son inevitables. Porque al final, más allá del discurso político, lo que la ciudadanía espera son resultados medibles. En infraestructura pública, las obras no se califican por el tamaño de la inauguración, sino por la capacidad de cumplir aquello para lo que fueron construidas.
Y en el caso de Dos Bocas, el verdadero desafío parece comenzar apenas ahora: demostrar que la promesa de la autosuficiencia energética puede traducirse en una operación eficiente, rentable y sostenible en el tiempo.
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