El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) convierte patios de casas particulares en fosas clandestinas.
Un sicario detalla con precisión el macabro mecanismo de las desapariciones en México
Madres de personas desaparecidas marchan para exigir justicia, Ciudad de México,
Miguel Martínez / ObturadorMX/ / Gettyimages.ru
Un sicario del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) reveló la manera en que secuestran, asesinan y esconden los cuerpos de las víctimas en un país en el que, según los datos oficiales, hay más de 135.000 personas desaparecidas, lo que la convierte en una de las crisis humanitarias más graves de América Latina.
Los escalofriantes detalles, que evidencian la deshumanización de los criminales, fueron dados a conocer en una extensa investigación del diario Milenio sobre las fosas clandestinas que el CJNG construye ya no en terrenos baldíos o descampados, sino en los patios de casas particulares.
"Nosotros les llamamos albercas. Las mandamos a hacer cuando tenemos varios cuerpos ya destazados. El tamaño del hoyo depende de para cuantos sea. Los avientas, los tapas y ámonos", relató el sicario de 30 años que opera en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, ubicado en Jalisco.
También contó que había cometido su primer asesinato a los 19 años y que entró a "trabajar" con el CJNG a través de uno de sus tíos.
Hoy no sabe con precisión a cuántas personas ha matado en más de una década de carrera criminal, pero calcula más de 100.
Según el testimonio que recoge el diario, el sicario aspira a convertirse en un jefe narco como Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', el líder de esta organización que fue asesinado a principios de este año en un operativo militar.
'El sangrerío'
Con respecto a las víctimas de desaparición, confesó que van a sus domicilios, tumban puertas, las suben a camionetas y las llevan a "casas de seguridad", donde "el patrón" decide qué hacer con ellas. Si la orden es matarlas, las ejecutan y "se pasa al procedimiento de destazarlo y compactarlo" para que el cuerpo "quede lo más chico que se pueda".
Para poder descuartizarla, agregó, la víctima debe estar atada de pies y manos. Además, las ponen dentro de una regadera para que el agua evite "el sangregrío". Primero se le corta la cabeza y después los hombros, pies y rodillas. Finalmente, se le entierra en una fosa clandestina.
El sicario recordó que, en sus primeros asesinatos sentía remordimientos, pero que luego se acostumbró y hoy se limita a pensar que tiene que cumplir órdenes. "Nacimos un poco locos. A veces es tu desestrés matar a alguien", agregó.
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