COLUMNA ANGELÓPOLIS POR ÁNGEL CUÉ
Ambos nombres han sido mencionados rumbo a la próxima candidatura a la Presidencia Municipal de Puebla, aunque la diferencia es que Chedraui cuenta, según mediciones y simpatías que circulan entre distintos sectores, con una mayor presencia y reconocimiento ciudadano.
A la boxeadora, en cambio, todavía le falta construir conocimiento entre amplios sectores de la población. Por eso la pregunta resulta inevitable: ¿Quién decidió la distribución de los lugares y con qué propósito? Porque mientras algunos personajes ocuparon lugares privilegiados, Karla López Malo, secretaria de Turismo, fue enviada a segunda fila, pese a que su desempeño al frente de esa dependencia ha sido reconocido por distintos sectores.
Y hablando de la primera fila, tampoco pasó desapercibida la presencia de Javier Sánchez Galicia, el asesor en imagen y comunicación del gobernador.
La pregunta es si la estrategia de comunicación está dando los resultados esperados, porque en diversas mediciones de opinión pública la imagen de Alejandro Armenta no precisamente aparece en los primeros lugares entre los gobernadores de Morena.
El discurso oficial habla de avances espectaculares y hasta de alcanzar un supuesto “600 por ciento”. Sin embargo, más allá de las cifras y las presentaciones, los poblanos siguen enfrentando problemas muy concretos: inseguridad, falta de desarrollo regional, carencias de infraestructura y vialidades que, en muchos casos, requieren mantenimiento urgente
. Presumir pavimentaciones resulta poco convincente cuando algunas de las propias avenidas recién intervenidas comienzan a presentar nuevamente deterioro.
La ciudadanía no necesita solamente obras para cortar listones; necesita que duren y que resuelvan problemas. Y qué decir del Cablebús, presentado como uno de los grandes logros de la administración.
La realidad es que el proyecto ha generado cuestionamientos y rechazo entre sectores de la población de la capital. Un gobierno puede presumir una obra, pero finalmente será la ciudadanía quien determine si realmente representó una solución o solamente una fotografía más para el informe. El otro tema que no puede quedar fuera es la transparencia.
Los ciudadanos tienen derecho a conocer con claridad cómo se ejercen los recursos públicos, cuánto se gasta en viajes, aeronaves, asesorías y otros conceptos relacionados con la operación del gobierno estatal. Porque si el gobierno presume eficiencia, también debería presumir transparencia.
Al final, los 600 días pueden medirse con discursos, videos, cifras y escenarios cuidadosamente preparados. Pero existe una medición mucho más sencilla: salir a las calles, escuchar a los ciudadanos y preguntarles si sienten que Puebla está mejor. Ahí está la verdadera encuesta. Y quizá esa sea la que más debería preocupar a quienes ya están pensando en las elecciones de 2027- 2030.
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